Por Loreto Tapia
Mis deseos de parir a mi hija y sentir todo lo humanamente sentible
eran imparables , busque y busque un equipo médico que apoyara el parto
de mis sueños hasta que después de 4 doctores y a la semana 35 lo
encontré. Creo que contar el principio sería un poco largo,estuve
esperando su llegada 37 semanas 5 días y 29 laaargas horas de
contracciones y descansitos, mi compañero de la vida estuvo ahí siempre,
atento tranquilo, lo mejor !, después de varias horas quede estancada
en 4 de dilatación, lo que fue muy frustrante, mi matrona me explico y
era necesario ayudar un poquito con oxitocina, pero para eso había que
esperar al anestesista, así que esperamos, cuando me pusieron anestesia
ya iba en 8, gracias a eso descanse un poco lo que me dio fuerzas para
lo que venía, comenzaron las ganas de pujar, probé todas las posiciones,
hasta que me senté en el banquito de parto que traía mi matrona. Con un
grito poderoso que nadie cayo, sentí como su cabecita se abrió paso por
entre mi piel, un dolor diferente, un dolor contento, y sin ningún
esfuerzo, el siguiente pujo saco su cuerpecito, la doctora que me ayudo
me dijo:_ tómala! ahí viene!, y antes de que terminara de salir de
adentro de mi la tome entre mis brazos, lloro apenas salió y una vez que
deje su cabecita apoyada en mi pecho dejo de llorar y ahi estaba!,
moradita, pegajosa, calentita, peludita, ensangrentada de mi, sin
embargo lo más hermoso la vida, y su olor aahhh!! maravilloso!!
-- "Te vi venir por mis entrañas dormidas
eras el milagro desnudo
y eras la vida"
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