El día que la Juana nació, se anunció a las 4 de la mañana cuando desperté con frío por haber roto membranas. Seguimos durmiendo hasta las 9:30 de la mañana. Nos levantamos y tomamos desayuno todos juntos. La pasamos bien. Como a mediodía llegó mi matrona. Un rato después de esto no me acuerdo de mucho. He ido reconstruyendo el parto de a poquito y gracias al relato de mi compañero y mi hermana, que también estaban ahí.
Vocalicé, caminé... dormí una siesta de una hora y media entre contracción y contracción ¡Eso sí que fue exquisito! Luego de estar una hora en la tina, me tiré en la cama y parí de acostada de lado. En diez minutos mi hija ya había nacido. Fue increíblemente fácil y rápido. Después de un largo rato de estar juntas, saludar a algunos familiares y comer algo reponedor, nos fuimos a dormir. Pasamos la primera noche toda la familia durmiendo en la misma cama... Parir en la casa te hace ver lo increíblemente extraordinario y, al mismo tiempo, lo cotidiano y natural que es nacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario