jueves, 22 de mayo de 2014

Nacimiento de Renatito San Felipe Feb 2013

Por Barbara Oróstica

Desde el comienzo de mi segundo embarazo supe que quería un parto diferente. Mi primer parto fue rápido y fluido, pero también muy intervenido, muy manoseado, muy desinformado y eso siempre me dejó un gustito extraño. Era difícil encontrar una opción natural en San Felipe...una matrona pro-parto natural de Santiago me envió un correo, me dio un nombre y me deseo suerte. Busqué a Salomé en Facebook y le escribí un mensaje contándole mi intención que hasta ahora solo conocía mi esposo, en la que me apoyaba pero más por dejarme tranquila que por estar convencido (ijijiji). Nos juntamos y en noviembre comenzamos a asistir a los talleres de preparación con Benjamín. Desde la primera vez que nos reunimos hablamos de la posibilidad cierta de que las cosas no terminaran como uno espera, es que son tantos detalles... y había que tener varias opciones y en conclusión entregarse al parto, a lo natural, y que ocurrieran las cosas que tuvieran que ocurrir.

Desde la semana 36 aproximadamente empezó la ansiedad por el parto... las últimas semanas tuve muchos miedos, miedo al dolor, miedo a no ser capaz, miedo a los prejuicios... porque casi siempre que comentaba lo del parto en casa me miraban raro y no entendían porque quería asumir "tantos riesgos". Yo siempre [que tenía ganas] argumentaba y salía bien parada, pero me agotaba y angustiaba escuchar y decir siempre lo mismo... así que opté por no mencionarlo más y le pedí al Benja que hiciera lo mismo. Durante todo el embarazo, sin saber cómo terminaría esta historia, seguimos en contacto con Salomé... conversar con ella nos hacía reafirmar nuestra decisión, a esas alturas estábamos convencidísimos de que era esa la bienvenida que queríamos darle a nuestro segundo hijo...pero teníamos muchos obstáculos todavía que superar...
El día del parto...
Después de unos 3 días haciendo todo tipo de actividades [sí, todo tipo] para desencadenar el parto, por fin el miércoles en la mañana había señales, aunque no muy claras. Contracciones un poquito más intensas y seguidas. Llamé a Salomé y llegó casi de inmediato... las contracciones todavía no estaban regulares, pero me examinó y tenía 6 cm de dilatación!!! Y aquí comienza la aventura del trabajo de parto!! Llamamos a Benja, a mi mamá, a mi abuelita y con Salomé conversamos largo y tendido mientras yo hacía ejercicios en la pelota y llegaban "los refuerzos". Llegó Benja y salimos los 3 a caminar, nos quedamos un rato en un parque conversando, todavía no creía lo que estaba viviendo, y cómo lo estaba llevando!! Compramos helados y vuelta a la casa. Salomé monitoreó las contracciones y seguí haciendo ejercicios en la pelota mientras Benja me hacía masajes en la espalda... Israel entraba y salía de la pieza... y saber que estaba ahí cerquita más que alterarme, me tranquilizaba... Ya con 8 cm de dilatación quise meterme a la tina y lo hice de un salto. Estaba con Benja en el baño, feliz, y aunque parezca increíble, disfrutaba de cada contracción, sentía que cada una de ellas me acercaba al objetivo final: ayudar a mi pequeño a venir a este mundo!! Nos tomamos fotos, hicimos un video, conversamos, fue un momento realmente especial... venía una contracción, y otra, y otra, y en cada una me sentí afortunada de poder vivir todo ese proceso maravilloso rodeada de las personas que más amo, con cada contracción tenía un motivo para agradecer al Creador lo que me estaba permitiendo vivir, de la forma que yo quería y que pocos entendían...al salir de la tina, de un salto otra vez, ya tenía 9 de dilatación... durante el examen se rompieron las membranas y fue tan...es difícil explicarlo, tuve miedo, me recordó las cosas negativas de mi parto anterior, esa sensación de inseguridad, de desprotección, de vulnerabilidad... pero ví a mi compañero de aventuras, a mi cómplice, a mi mejor amigo, ese incondicional, tomando mi mano, a mi lado, con esa mirada de fuerza, tu puedes, podemos... en la puerta mi mamá.. ¿Hay algo que dé más seguridad que tener a la madre cerca?? Tenía conmigo a la mujer que hace 20 años con valentía y entrega me trajo al mundo, cuando era como yo, una niña asumiendo la más grande de las responsabilidades, viviendo la experiencia más poderosa en la vida de una mujer...al otro lado la matrona, esa mujer con una vocación tremenda que no me conocía, pero se dió el tiempo de hacerlo, que confió en mi, que me escuchó cuando lo necesité, que contestó mis dudas, me acompañó, me dió ánimo cuando veía todo tan difícil.. y lo hizo de manera desinteresada... en el living mi hijo... y en mi vientre mi otro hijo luchando por salir...yo no sería un obstáculo para él, yo era su camino a la vida exterior. Un ratito más en la pelota y la verdad es que no recuerdo el momento exacto en que el dolor se hizo muy muy intenso...no recuerdo con claridad los últimos momentos... el dolor ya no me permitía estar quieta. Me puse de rodillas, mi compañero frente a mí... lo abrazaba y eso me hacía sentir mejor, aun cuando el dolor físico se acrecentaba... en ese momento de transición de conciencia plena a "semi-conciencia" pasaron por mi mente recuerdos, muchos. Recuerdos del parto de Israel, recuerdos de nuestra historia con Benja, recuerdos de los talleres, recordé la primera vez que ví a Salomé, recordé algo de los artículos que leí... estaba cansada, sentía como la cabeza bajaba lentamente y hacía presión, pensé que no podía, lo dije, otra contracción y aquí vamos de nuevo... Renatito ayúdame!! Intento respirar profundo, pero no puedo hacer más que jadear, no puedo tomar aire para pujar... mi compañero me toma firme, me sostiene, lo amo tanto!!! Está ahí conmigo, traemos al mundo a nuestro Renato juntos, fusionados, somos uno igual que cuando lo gestamos... es un renacer para nuestro amor... Las contracciones dan tregua pero no por mucho, viene otra, tomo aire como puedo, hay que sacarlo... la cabecita baja un poco más, la siento ahí, lista para salir, espero la contracción y pujo lo mejor que puedo... estoy agotada pero estamos al final, lo voy a conocer! Las tres últimas contracciones y pujo con el alma, no puedo evitar gritar...nunca me sentí tan salvaje, tan peligrosa, tan libre, tan mujer, tan capaz, me siento realmente poderosa. Son las 19.11, Renatito acaba de salir, cierro mis ojos y me dejo caer 5 segundos. Alguien me dice abre los ojos!! Lo recibo calentito con mis manos, me siento en la cama. Lo miro y no lo creo, lo hicimos!! Mi hijo es un guerrero, es un León, es mi Renato, es mi renacer!! Entra mi otro guerrero a la pieza: "al fin nació el Renato!!" Miro al hombre con quien decidí compartir la aventura de la vida, sin él no podría vivir algo así...miro a los pequeños y no puedo con tanto amor... Renatito busca el pecho, lo encuentra, ahí nos quedamos un ratito... Salomé lo viste en la camita, a mi lado mientras como algo, papá grabando... Se van los refuerzos... se va Andrés, se va Salomé... y ahí estamos, solitos los 4. Renato es un renacer para nuestra familia.
Es lejos la experiencia más sublime, más intensa, más poderosa que he podido vivir en mis cortos 20 años, con intervención mínima...es sabio escuchar al cuerpo, es perfecto, sabe que hacer. Parir duele, pero duele mucho más pensar que la posibilidad que yo tuve no la tienen todas las mujeres. Duele pensar que los "profesionales" nos subestiman, subestiman nuestros cuerpos perfectamente diseñados para gestar, para parir, para amamantar. Duele que nos quieran hacer creer que no somos capaces de parir a nuestros propios hijos!! Duele que existan profesionales carentes de información actualizada, pero duele más que existan aquellos que la tienen y nos la oculten. El dolor del parto se acaba, pasa, pero el dolor de la violencia obstétrica no. Ese dolor te marca si eres mujer. Yo pude elegir, pero esa opción no la tienen todas las mujeres. Porque temen al dolor, porque no tienen los medios económicos, porque temen a los prejuicios, porque parir en casa es mal visto, porque cómo te va a gustar sufrir, porque no eres perra, porque nos amenazan con "riesgos" que en un parto fisiológico, que sigue su curso natural son mínimos, porque son pocos los profesionales que se atreven a acompañar un parto en casa... Gracias a Dios me encontré con dos de ellos, Salomé y Andrés, estoy sumamente agradecida de ustedes por ofrecernos esta posibilidad, por su vocación tremenda, por su valentía, por jugársela, porque entiendo que lo que hicieron no es habitual ni tampoco es "políticamente correcto" dentro de su medio, gracias por acompañarnos y contagiarnos de valentía a nosotros, su rol no se limitó a la atención del parto, fueron mucho más que profesionales, fueron apoyo, contención, seguridad... Una familia les agradece de corazón por eso.
Después de vivir esta experiencia me he dado cuenta de que no son pocas las mamás que quisieran tener un parto natural y respetado, pero por diferentes motivos es sólo una idea que no llega a concretarse. A ellas les diría que se puede, que el obstáculo más grande a superar son los prejuicios y las sombras y miedos de una misma como mujer...no seamos nosotras mismas los impedimentos, seamos facilitadoras de este proceso natural, tan natural como respirar, como tener relaciones sexuales, como comer, como amar...somos capaces, nacimos preparadas para esto.

4 comentarios:

  1. Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
    Muchos cariños!!

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  2. Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
    Muchos cariños!!

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  3. Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
    Muchos cariños!!

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  4. Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
    Muchos cariños!!

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