Por Barbara Oróstica
Desde el comienzo de mi segundo embarazo supe que quería un parto diferente. Mi primer parto fue rápido y fluido, pero también muy intervenido, muy manoseado, muy desinformado y eso siempre me dejó un gustito extraño. Era difícil encontrar una opción natural en San Felipe...una matrona pro-parto natural de Santiago me envió un correo, me dio un nombre y me deseo suerte. Busqué a Salomé en Facebook y le escribí un mensaje contándole mi intención que hasta ahora solo conocía mi esposo, en la que me apoyaba pero más por dejarme tranquila que por estar convencido (ijijiji). Nos juntamos y en noviembre comenzamos a asistir a los talleres de preparación con Benjamín. Desde la primera vez que nos reunimos hablamos de la posibilidad cierta de que las cosas no terminaran como uno espera, es que son tantos detalles... y había que tener varias opciones y en conclusión entregarse al parto, a lo natural, y que ocurrieran las cosas que tuvieran que ocurrir.
Desde el comienzo de mi segundo embarazo supe que quería un parto diferente. Mi primer parto fue rápido y fluido, pero también muy intervenido, muy manoseado, muy desinformado y eso siempre me dejó un gustito extraño. Era difícil encontrar una opción natural en San Felipe...una matrona pro-parto natural de Santiago me envió un correo, me dio un nombre y me deseo suerte. Busqué a Salomé en Facebook y le escribí un mensaje contándole mi intención que hasta ahora solo conocía mi esposo, en la que me apoyaba pero más por dejarme tranquila que por estar convencido (ijijiji). Nos juntamos y en noviembre comenzamos a asistir a los talleres de preparación con Benjamín. Desde la primera vez que nos reunimos hablamos de la posibilidad cierta de que las cosas no terminaran como uno espera, es que son tantos detalles... y había que tener varias opciones y en conclusión entregarse al parto, a lo natural, y que ocurrieran las cosas que tuvieran que ocurrir.
Desde la semana 36 aproximadamente empezó la ansiedad por el parto...
las últimas semanas tuve muchos miedos, miedo al dolor, miedo a no ser
capaz, miedo a los prejuicios... porque casi siempre que comentaba lo
del parto en casa me miraban raro y no entendían porque quería asumir
"tantos riesgos". Yo siempre [que tenía ganas] argumentaba y salía bien
parada, pero me agotaba y angustiaba escuchar y decir siempre lo
mismo... así que opté por no mencionarlo más y le pedí al Benja que
hiciera lo mismo. Durante todo el embarazo, sin saber cómo terminaría
esta historia, seguimos en contacto con Salomé... conversar con ella nos
hacía reafirmar nuestra decisión, a esas alturas estábamos
convencidísimos de que era esa la bienvenida que queríamos darle a
nuestro segundo hijo...pero teníamos muchos obstáculos todavía que
superar...
El día del parto...
Después de unos 3 días haciendo todo tipo de actividades [sí, todo
tipo] para desencadenar el parto, por fin el miércoles en la mañana
había señales, aunque no muy claras. Contracciones un poquito más
intensas y seguidas. Llamé a Salomé y llegó casi de inmediato... las
contracciones todavía no estaban regulares, pero me examinó y tenía 6 cm
de dilatación!!! Y aquí comienza la aventura del trabajo de parto!!
Llamamos a Benja, a mi mamá, a mi abuelita y con Salomé conversamos
largo y tendido mientras yo hacía ejercicios en la pelota y llegaban
"los refuerzos". Llegó Benja y salimos los 3 a caminar, nos quedamos un
rato en un parque conversando, todavía no creía lo que estaba viviendo, y
cómo lo estaba llevando!! Compramos helados y vuelta a la casa. Salomé
monitoreó las contracciones y seguí haciendo ejercicios en la pelota
mientras Benja me hacía masajes en la espalda... Israel entraba y salía
de la pieza... y saber que estaba ahí cerquita más que alterarme, me
tranquilizaba... Ya con 8 cm de dilatación quise meterme a la tina y lo
hice de un salto. Estaba con Benja en el baño, feliz, y aunque parezca
increíble, disfrutaba de cada contracción, sentía que cada una de ellas
me acercaba al objetivo final: ayudar a mi pequeño a venir a este
mundo!! Nos tomamos fotos, hicimos un video, conversamos, fue un momento
realmente especial... venía una contracción, y otra, y otra, y en cada
una me sentí afortunada de poder vivir todo ese proceso maravilloso
rodeada de las personas que más amo, con cada contracción tenía un
motivo para agradecer al Creador lo que me estaba permitiendo vivir, de
la forma que yo quería y que pocos entendían...al salir de la tina, de
un salto otra vez, ya tenía 9 de dilatación... durante el examen se
rompieron las membranas y fue tan...es difícil explicarlo, tuve miedo,
me recordó las cosas negativas de mi parto anterior, esa sensación de
inseguridad, de desprotección, de vulnerabilidad... pero ví a mi
compañero de aventuras, a mi cómplice, a mi mejor amigo, ese
incondicional, tomando mi mano, a mi lado, con esa mirada de fuerza, tu
puedes, podemos... en la puerta mi mamá.. ¿Hay algo que dé más seguridad
que tener a la madre cerca?? Tenía conmigo a la mujer que hace 20 años
con valentía y entrega me trajo al mundo, cuando era como yo, una niña
asumiendo la más grande de las responsabilidades, viviendo la
experiencia más poderosa en la vida de una mujer...al otro lado la
matrona, esa mujer con una vocación tremenda que no me conocía, pero se
dió el tiempo de hacerlo, que confió en mi, que me escuchó cuando lo
necesité, que contestó mis dudas, me acompañó, me dió ánimo cuando veía
todo tan difícil.. y lo hizo de manera desinteresada... en el living mi
hijo... y en mi vientre mi otro hijo luchando por salir...yo no sería un
obstáculo para él, yo era su camino a la vida exterior. Un ratito más
en la pelota y la verdad es que no recuerdo el momento exacto en que el
dolor se hizo muy muy intenso...no recuerdo con claridad los últimos
momentos... el dolor ya no me permitía estar quieta. Me puse de
rodillas, mi compañero frente a mí... lo abrazaba y eso me hacía sentir
mejor, aun cuando el dolor físico se acrecentaba... en ese momento de
transición de conciencia plena a "semi-conciencia" pasaron por mi mente
recuerdos, muchos. Recuerdos del parto de Israel, recuerdos de nuestra
historia con Benja, recuerdos de los talleres, recordé la primera vez
que ví a Salomé, recordé algo de los artículos que leí... estaba
cansada, sentía como la cabeza bajaba lentamente y hacía presión, pensé
que no podía, lo dije, otra contracción y aquí vamos de nuevo...
Renatito ayúdame!! Intento respirar profundo, pero no puedo hacer más
que jadear, no puedo tomar aire para pujar... mi compañero me toma
firme, me sostiene, lo amo tanto!!! Está ahí conmigo, traemos al mundo a
nuestro Renato juntos, fusionados, somos uno igual que cuando lo
gestamos... es un renacer para nuestro amor... Las contracciones dan
tregua pero no por mucho, viene otra, tomo aire como puedo, hay que
sacarlo... la cabecita baja un poco más, la siento ahí, lista para
salir, espero la contracción y pujo lo mejor que puedo... estoy agotada
pero estamos al final, lo voy a conocer! Las tres últimas contracciones y
pujo con el alma, no puedo evitar gritar...nunca me sentí tan salvaje,
tan peligrosa, tan libre, tan mujer, tan capaz, me siento realmente
poderosa. Son las 19.11, Renatito acaba de salir, cierro mis ojos y me
dejo caer 5 segundos. Alguien me dice abre los ojos!! Lo recibo
calentito con mis manos, me siento en la cama. Lo miro y no lo creo, lo
hicimos!! Mi hijo es un guerrero, es un León, es mi Renato, es mi
renacer!! Entra mi otro guerrero a la pieza: "al fin nació el Renato!!"
Miro al hombre con quien decidí compartir la aventura de la vida, sin él
no podría vivir algo así...miro a los pequeños y no puedo con tanto
amor... Renatito busca el pecho, lo encuentra, ahí nos quedamos un
ratito... Salomé lo viste en la camita, a mi lado mientras como algo,
papá grabando... Se van los refuerzos... se va Andrés, se va Salomé... y
ahí estamos, solitos los 4. Renato es un renacer para nuestra familia.
Es lejos la experiencia más sublime, más intensa, más poderosa que he
podido vivir en mis cortos 20 años, con intervención mínima...es sabio
escuchar al cuerpo, es perfecto, sabe que hacer. Parir duele, pero duele
mucho más pensar que la posibilidad que yo tuve no la tienen todas las
mujeres. Duele pensar que los "profesionales" nos subestiman, subestiman
nuestros cuerpos perfectamente diseñados para gestar, para parir, para
amamantar. Duele que nos quieran hacer creer que no somos capaces de
parir a nuestros propios hijos!! Duele que existan profesionales
carentes de información actualizada, pero duele más que existan aquellos
que la tienen y nos la oculten. El dolor del parto se acaba, pasa, pero
el dolor de la violencia obstétrica no. Ese dolor te marca si eres
mujer. Yo pude elegir, pero esa opción no la tienen todas las mujeres.
Porque temen al dolor, porque no tienen los medios económicos, porque
temen a los prejuicios, porque parir en casa es mal visto, porque cómo
te va a gustar sufrir, porque no eres perra, porque nos amenazan con
"riesgos" que en un parto fisiológico, que sigue su curso natural son
mínimos, porque son pocos los profesionales que se atreven a acompañar
un parto en casa... Gracias a Dios me encontré con dos de ellos, Salomé y
Andrés, estoy sumamente agradecida de ustedes por ofrecernos esta
posibilidad, por su vocación tremenda, por su valentía, por jugársela,
porque entiendo que lo que hicieron no es habitual ni tampoco es
"políticamente correcto" dentro de su medio, gracias por acompañarnos y
contagiarnos de valentía a nosotros, su rol no se limitó a la atención
del parto, fueron mucho más que profesionales, fueron apoyo, contención,
seguridad... Una familia les agradece de corazón por eso.
Después de vivir esta experiencia me he dado cuenta de que no son
pocas las mamás que quisieran tener un parto natural y respetado, pero
por diferentes motivos es sólo una idea que no llega a concretarse. A
ellas les diría que se puede, que el obstáculo más grande a superar son
los prejuicios y las sombras y miedos de una misma como mujer...no
seamos nosotras mismas los impedimentos, seamos facilitadoras de este
proceso natural, tan natural como respirar, como tener relaciones
sexuales, como comer, como amar...somos capaces, nacimos preparadas para
esto.

Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
ResponderEliminarMuchos cariños!!
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Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
ResponderEliminarMuchos cariños!!
Bello relato... Orgullosisima de conocerte... Eres una gran mujer y mejor mamá...
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